Eduardo Casanova en Mérida, año 2004

Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas. Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.

Esta es la casa de Eduardo Casanova, escritor venezolano. Una casa ocupada por los libros escritos y publicados de 1972 en adelante, como Libros , y también algunas de las cosas que se han escrito sobre esos muebles y adornos de la casa, como lo que Otros dicen. Y una breve historia gráfica, como Galería de Fotos. Y muchos de los artículos publicados en diarios y revistas, o hasta inéditos, como Obra Dispersa. Y también, como mensajes pegados a la puerta, los Artículos Semanales, así como las Cartas a los Lectores, que permitirán a los estudiosos saber de dónde han salido y cómo se han hecho los muebles y adornos de la casa. Una casa abierta a los amigos de los libros. Y de la poesía.

Sean especialmente bienvenidos a esta casa todos los que buscan información sobre los escritores venezolanos, los novelistas, los poetas, los dramaturgos y los ensayistas de hoy.

Estas son imágenes de algunas portadas de los libros publicados por Eduardo Casanova. Para ver todos sus libros, apriete sobre estas imágenes o diríjase a la sección de Libros.

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Eso es lo que hay

2/08/2004

Es cierto, parece ser que el 15 de agosto el "Sí" va a arropar al "No", y no luce disparatado pensar aquello de que el miedo en los barrios y zonas marginales hace que los partidarios del "Sí" no se atrevan a manifestarse públicamente, porque entre los más activos partidarios del "No" están los malandros, los "azotes de barrio", que amenazan activamente a los que quieren que el azote de país, el teniente coronel Hugo Chávez Frías, deje por fin de dañar a Venezuela y a los venezolanos con su incapacidad, su atraso, su corrupción, su demagogia y su barbarie.

También es cierto que mucha gente, entre ellos el ex Presidente Carlos Andrés Pérez, teme que el malandro mayor y sus hordas no acepten los resultados, o peor aún, impongan sus tramas y sus triquiñuelas y pretendan quedarse en el poder, lo cual implicaría, según ellos, que sólo con la violencia, sólo mediante el derramamiento de sangre, podría por fin Venezuela salir de la terrible pesadilla en la que ha estado sumida, no como se suele decir, desde 1998, sino desde 1992, o quizás desde 1983, cuya peor etapa es la del teniente coronel Hugo Chávez Frías, quien, lejos de corregir los males que venían manifestándose claramente desde 1983, ha profundizado esos males con sus actitudes y ejecutorias de caudillo decimonónico, claramente deshonesto y rodeado por lo peor que tiene el país.

Pero dejemos atrás la posición pesimista, o una de las posiciones pesimistas, y aceptemos que el 15 de agosto, a pesar de las felonías de los de los chavistas en general, el triunfo del "Sí" sobre el "No" va a ser tan contundente que al gobierno, y en particular al teniente coronel Hugo Chávez Frías, no les va a quedar otro camino que reconocerlo y retirarse a sus cuarteles de invierno, rumiando una derrota que, dada su condición de seres primitivos, nada les va a enseñar, razón por la cual desde el primer instante en que se den cuenta de que tienen que salir del gobierno van a empezar a maquinar las formas para regresar a los placeres del poder.

Y he allí el verdadero problema que enfrenta Venezuela, que no es cómo ganar el Referéndum del 15 de agosto de 2004, sino cómo evitar que ese triunfo se convierta en apenas el de una batalla dentro de una guerra que todavía puede perder.

Y, por desgracia, la Coordinadora Democrática no ha dado una demostración fehaciente de que está capacitada para ganar esa guerra. Hasta ahora, ha ido a la zaga de la sociedad, y no e la vanguardia. Su "Consenso País" no pasa de ser un gran saludo a la bandera. Su error de dejar de lado a las mujeres, cuando son las mujeres las que han estado en la vanguardia de esta lucha (María Corina Machado, Liliana Hernández, Maeca López Méndez, las miles y miles que se veían en las marchas, etcétera), demuestra que es muy poco lo que han aprendido de 1983 a esta parte. La decisión de no asumir sus responsabilidades y lanzarse con los ojos cerrados a una piscina demagógica de unas "elecciones primarias" mientras los chavistas tienen el campo libre para hacer lo que les dé la gana y aprovechar las cicatrices que van a quedar de esa pelea a mordiscos en la piscina sin agua, prueba que no tienen capacidad para negociar inteligentemente, y que bien pueden repetir los mismos disparates de 1998, sea en el propio 2004, o, peor aún, en el 2006. Y la negociación inteligente es la base primordial de una democracia inteligente, que es lo que necesita el país para echar por la borda, definitivamente, la demagogia barata, que es la enfermedad que Venezuela ha padecido desde 1983 en adelante. Lo único en lo que sí hay un acierto claro, es la No Elección contemplada en el pacto de gobernabilidad. Pero no se ve la intención de hacerla definitiva, de prohibir en forma tajante cualquier forma de reelección de un presidente de la república, que será un justo freno a los ambiciosos y ególatras, como el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías.

Pero no nos dejemos llevar por la desesperación. La ventaja de la democracia es que permite enmendar, y nunca es tarde para hacerlo. De hecho, yo acepto plenamente la explicación que nos da la canción de "Los amigos invisibles", que está de moda: Eso es lo que hay. Pido, sin embargo, en especial a las mujeres, que se haga valer la inteligencia colectiva frente a lo que hay, y se presione a lo que hay para que deje paso a lo que debe haber. Lo que hay ya fracasó entre 1983 y 2004. Hágase una selección de los que no fracasaron, que son, en general, las mujeres y los jóvenes, y a los demás: muchas gracias por los servicios prestados, y que disfruten de su retiro. Tal como yo. Limítense a escribir y a gozar de la tranquilidad y de los nietos. Y de vez en cuando, muy de vez en cuando, ofrezcan un consejo a los que están, pero reconociendo que el consejo nace de haber reconocido sus propios errores. Porque eso es lo que hay.

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