Eduardo Casanova en Mérida, año 2004

Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas. Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.

Esta es la casa de Eduardo Casanova, escritor venezolano. Una casa ocupada por los libros escritos y publicados de 1972 en adelante, como Libros , y también algunas de las cosas que se han escrito sobre esos muebles y adornos de la casa, como lo que Otros dicen. Y una breve historia gráfica, como Galería de Fotos. Y muchos de los artículos publicados en diarios y revistas, o hasta inéditos, como Obra Dispersa. Y también, como mensajes pegados a la puerta, los Artículos Semanales, así como las Cartas a los Lectores, que permitirán a los estudiosos saber de dónde han salido y cómo se han hecho los muebles y adornos de la casa. Una casa abierta a los amigos de los libros. Y de la poesía.

Sean especialmente bienvenidos a esta casa todos los que buscan información sobre los escritores venezolanos, los novelistas, los poetas, los dramaturgos y los ensayistas de hoy.

Estas son imágenes de algunas portadas de los libros publicados por Eduardo Casanova. Para ver todos sus libros, apriete sobre estas imágenes o diríjase a la sección de Libros.

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Ultima actualización:
15/05/05

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Carta a los Intelectuales del Mundo

Queridos amigos, conocidos y desconocidos:

Hace ya muchos años, cuando Fidel Castro llegó al poder en Cuba, la inmensa mayoría de los intelectuales de nuestro mundo creyó que en aquella isla se abría un período de maravillas, en el que un pueblo nuestro alcanzaría la felicidad, quizás una felicidad como la que soñó una vez Tomás Moro y que hasta entonces se había creído inalcanzable. Muchos pensábamos que Joseph Stalin había hecho imposible que eso se cumpliera en la Unión Soviética, pero en Cuba era otra cosa, porque era otro pueblo, otra gente, otra alegría. Poco a poco esa esperanza se fue desvaneciendo, hasta morir de angustia y tristeza hará unos veinte o diez años. Diego veinte o diez, no lo sé, porque todavía en 1980, cuando visité por varios días la isla, creía que en ella se estaban cumpliendo aquellos sueños que fueron míos y de casi todos. Pero fue entonces, al verificar el obsceno culto a la personalidad de Castro y al ver en los ojos de los cubanos el miedo y una profunda tristeza, cuando entendí que el sueño había muerto aplastado por la burocracia, el afán de poder de unos pocos y la brutal violencia de algunos. No había en Cuba, cuando la visité por última vez, posibilidad de sueño alguno, ni mucho menos de felicidad. Había un gobierno brutal, que aplasta cualquier posibilidad de vida real y condena, con la torpe ayuda de la política norteamericana, a todo un pueblo a la desdicha, a una desdicha cargada de desesperanza, que es exactamente lo contrario de lo que habíamos anhelado para el pueblo de Cuba.

Hace seis años, en Venezuela, se anunció el inicio de una "Revolución bonita", encabezada por un militar, el teniente coronel Hugo Chávez, que con su verbo y sus promesas había logrado conquistar la voluntad de la mayoría de los venezolanos. Entre ellos, la mayoría de los intelectuales. Pero no se requirieron veinte o treinta años para que casi todos los intelectuales y los artistas de Venezuela se dieran cuenta de que la "revolución" de Chávez era una farsa. La corrupción administrativa, la deshonestidad, la borrachera de poder, el empobrecimiento colectivo a pesar de los enormes ingresos petroleros, la persecución de los intelectuales opuestos al estado de cosas imperante en el país y, sobre todo, la multiplicación de los males contra los que toda nuestra vida hemos querido combatir, han hecho que casi todos, si no todos, los verdaderos intelectuales u artistas de Venezuela, tal como la inmensa mayoría del pueblo de Venezuela, repudie a Chávez y su gobierno, que encabezan una de las más grotescas y confusas "revoluciones" del mundo, signada por la falta de grandeza y un espíritu abiertamente militarista y fascistoide que nada tiene que ver con nuestros sueños.

El 15 de agosto se llevará a cabo un Referéndum Revocatorio en Venezuela, en el que se debe decidir si se le quita al teniente coronel Chávez el mandato que le dio la mayoría en 1998. El gobierno, que tiene confiscados todos los poderes públicos, ha hecho todas las trampas y trucos posibles para evitarlo, porque tanto Chávez como sus seguidores saben que están perdidos. Sólo la presión internacional y una voluntad inquebrantable de la mayoría de los venezolanos los obligó, finalmente, a aceptar que se llevara a cabo la consulta. Pero es evidente que tratarán de hacer fraudes y trampas. Y es por eso que les escribo, no sin angustia, para pedirles que apoyen a sus hermanos venezolanos en este trance. Que no permitan que el pueblo venezolano, y en especial sus intelectuales, queden aplastados por la bota militar de Chávez y condenados a una tristeza que no es justa.

Me atrevo a pedirlo en nombre de nuestros sueños, que, al fin y al cabo, son los que nos han permitido escribir novelas y cuentos, y poesía. Y hacer obras plásticas y música. Y seguir soñando con que algún día lograremos lo que nos han impedido con su fuerza bruta los Stalin y los Castro y los Chávez del mundo.

Reciban todos un abrazo solidario de quien sueña con seguir soñando.

Caracas, 08 de agosto de 2004

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