¡HACE FALTA UNA MUJER! Ya que parece no haber hombres de verdad, hombres con los testículos bien puestos, en la llamada Coordinadora Democrática, hace falta que una mujer de verdad, con el alma bien puesta, salga adelante y lleve a Venezuela a donde debe estar: a la lucha contra la burla infame organizada por los bárbaros chavistas. No nos enfrentamos a personas decentes, capaces de cumplir con su deber. Nos enfrentamos a mentes primitivas, a individuos que violaron sus juramentos y traicionaron a la sociedad cuando dieron sus golpes de estado en 1992. Entiéndase: todos los seres vivientes, desde los unicelulares hasta los más complejos, nacen con tres instrumentos básicos que los ayudan a vivir y sobrevivir: el miedo, la ira y el amor. El miedo paraliza hasta a las amibas frente a un estímulo negativo, o dispara una reacción de huida, la ira, que sueles despertarse por acción del miedo, ayuda al cuerpo a reaccionar y defenderse, y el amor, que sirve para la reproducción, también se usa para dominar al miedo y a la ira. Pero el hombre, el ser humano, es el único que cuenta con un cuarto elemento: el deber. El deber, el sentido del deber, nace de la educación, y obliga a la gente civilizada a comportarse como gente civilizada. Es evidente que Chávez y sus golpistas, Chávez y sus seguidores, son mentes primitivas que no tienen sentido del deber. Por eso son transgresores, por eso son delincuentes, por eso son antisociales, deshonestos, peculadores. Y por eso no deben recibir el tratamiento que normalmente reciben los políticos, sino el que se reserva en un estado de derecho a los delincuentes, que no es la simple venganza, sino el aislamiento de la sociedad para que no dañen a la gente decente. Ya que los hombres de la Coordinadora Democrática no son capaces de actuar, de enfrentar la realidad, de detener a las mentes primitivas que tanto daño le están haciendo al país, que den el paso al frente las mujeres y con su ejemplo los obliguen a asumir sus responsabilidades. El fraude cometido por esas mentes primitivas es un hecho, y no puede dejarse para mañana la reacción. Hay que reaccionar con miedo y con ira, y con sentido del deber. Adelante, mujeres de Venezuela, que los hombres se han dormido en su colchón de petróleo. Adelante, madres, hijas, hermanas, que los hombres ahora lloran y no son capaces de gritar. 16 de agosto de 2004 |