Eduardo Casanova en Mérida, año 2004

Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas. Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.

Esta es la casa de Eduardo Casanova, escritor venezolano. Una casa ocupada por los libros escritos y publicados de 1972 en adelante, como Libros , y también algunas de las cosas que se han escrito sobre esos muebles y adornos de la casa, como lo que Otros dicen. Y una breve historia gráfica, como Galería de Fotos. Y muchos de los artículos publicados en diarios y revistas, o hasta inéditos, como Obra Dispersa. Y también, como mensajes pegados a la puerta, los Artículos Semanales, así como las Cartas a los Lectores, que permitirán a los estudiosos saber de dónde han salido y cómo se han hecho los muebles y adornos de la casa. Una casa abierta a los amigos de los libros. Y de la poesía.

Sean especialmente bienvenidos a esta casa todos los que buscan información sobre los escritores venezolanos, los novelistas, los poetas, los dramaturgos y los ensayistas de hoy.

Estas son imágenes de algunas portadas de los libros publicados por Eduardo Casanova. Para ver todos sus libros, apriete sobre estas imágenes o diríjase a la sección de Libros.

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Ultima actualización:
15/05/05

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SERVILES Y DESCABEZADOS

Alguna vez, con su buena dosis de cinismo, Winston Churchill, que en muchos sentidos fue un Bismark con mucho sentido del humor, dijo que quien a los treinta años no haya sido socialista no tiene corazón, y quien después de los treinta años siga siendo socialista, no tiene cabeza.

Esa barrera de los treinta años no es otra cosa que la frontera de la madurez. De modo que el ser socialista, en el fondo, tendría que ver con la inmadurez, con la capacidad de soñar, de, sin razonar mucho, querer lo mejor para la humanidad sin reparar en los medios ni en las consecuencias. Así, la eliminación del dinero es algo que con mucha frecuencia un niño desea para que no haya mezquindad.

Sin entrar en detalles, son demasiadas las coincidencias entre las mentes infantiles, que aún no se han formado, y las mentes primitivas que, después de los treinta años siguen siendo socialistas. Una de ellas es la falta de sentido del deber, que lleva a que personas de indudable importancia histórica e intelectual acepten aquello de que el fin justifica los medios, que sería, en términos de hoy, la razón de todas las trampas y el fraude con el que burlaron la voluntad del pueblo el 15 de agosto del 2004.

Una persona verdaderamente racional, formada, con una mente compleja y capaz de percibir todas las facetas posibles, todos los detalles estimables, no puede aceptar que el fin justifique los medios, ni acepta seguir los chillidos de un caudillo, ni puede participar en una organización que desprecia al individuo, al ser humano como tal, así sea con la excusa de que "el partido es la vanguardia de la sociedad". Y uno de los grandes problemas de nuestra democracia, que apenas duró cuarenta años desde la caída de Pérez Jiménez, fue el hecho de que todos los grandes partidos, los que tuvieron influencia en el país, nacieron como organizaciones leninistas y, muchas veces por simple comodidad y por interés mezquino de sus dirigentes, no cambiaron en la medida en que era necesario. Así, la Acción Democrática que en el 45 fue concebida como partido leninista, hacia fines del siglo cayó en manos de un personaje grotesco que aceptaba que lo llamaran "caudillo". Y Copei, cuando trató del sacudirse de su caudillo natural, fue sacrificado por el propio caudillo y quedó reducido a casi nada. Hasta el MAS, aunque fue en muchos momentos escenario de acciones antileninistas, murió por ser leninista.

Pero el colmo del leninismo primitivo es el partido de gobierno, el MVR. Nadie estornuda sin el permiso del caudillo, del "comandante", que es a la vez el Lenin, el Hitler y el Mussolini de esa olla podrida de socialismo, nazismo y fascismo con elementos de perezjimenismo, vudú y, sobre todo, de corrupción, que es el llamado "Movimiento 'Vinta' República" o MVR. Allí ni siquiera hay el disfraz de un Comité Central. Todos los que están allí son simples peones, seguidores, cómodos esclavos del gran dispensador, que es un militarcito deshonesto e ignorante, con un tremendo batiburrillo en la cabeza y cuya más notable característica es la astucia, la "viveza criolla" que tanto daño le ha hecho al país desde que en 1813 apareció en los Llanos José Tomás Boves, que es el verdadero modelo de Chávez.

¿Cómo pueden sentirse los pocos intelectuales y los viejos luchadores comunistas que siguen mansamente a ese engendro? Aunque sus mentes sean primitivas e infantiles, muchos de ellos creen tener dignidad, están convencidos de que han dedicado sus luchas a la causa de un socialismo que debería reivindicar a las masas y acabar con las injusticias de la sociedad. ¿Cómo pueden obviar lo que les ha pasado? Saben que hoy en día hay más corrupción que antes. Saben que la justicia está peor que nunca. Saben que cada día hay más pobreza. ¿Pueden tragarse el cuento de que "a Chávez no lo dejan gobernar", cuando saben que tiene todo el poder en sus manos? No lo deja gobernar la ineficiencia, la estupidez propia y de sus seguidores. Y habría que ser absolutamente ciego para, después de seis años, no haber visto la realidad.

No, los pocos intelectuales y los viejos luchadores no son ciegos. Son serviles, son cómodos, le cogieron el gusto a eso de "estar en la buena con el gobierno". Y eso es un subproducto del leninismo, el mismo que mató, a fines del siglo XX, no sólo al socialismo real, sino al socialismo, en general, que estaba en manos de hombres que, de acuerdo al postulado de Churchill, no tienen cabeza.

10 de septiembre de 2004

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