
| Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas. Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982. | Esta es la casa de Eduardo Casanova, escritor venezolano. Una casa ocupada por los libros escritos y publicados de 1972 en adelante, como Libros , y también algunas de las cosas que se han escrito sobre esos muebles y adornos de la casa, como lo que Otros dicen. Y una breve historia gráfica, como Galería de Fotos. Y muchos de los artículos publicados en diarios y revistas, o hasta inéditos, como Obra Dispersa. Y también, como mensajes pegados a la puerta, los Artículos Semanales, así como las Cartas a los Lectores, que permitirán a los estudiosos saber de dónde han salido y cómo se han hecho los muebles y adornos de la casa. Una casa abierta a los amigos de los libros. Y de la poesía. Sean especialmente bienvenidos a esta casa todos los que buscan información sobre los escritores venezolanos, los novelistas, los poetas, los dramaturgos y los ensayistas de hoy. | Estas son imágenes de algunas portadas de los libros publicados por Eduardo Casanova. Para ver todos sus libros, apriete sobre estas imágenes o diríjase a la sección de Libros. | 
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| Regresar... | El Mundo - 21-06-2004 Cultura La última muerte de Simón el Triste El caraqueño Eduardo Casanova se atrevió a "novelar" la historia de Simón Bolívar y especialmente sus días finales. Así salda una deuda que contrajo cuando tenía 15 años. Ahora hay que leerlo E.A. Moreno-Uribe A sus 65 años, bien vividos, generosamente leídos y abundantes en obras literarias propias, y bien creadas, el caraqueño novelista Eduardo Casanova entrega a los lectores su nuevo libro La última muerte de Simón el Triste.Ahí aborda, en lenguaje narrativo, no exento de poesía, los días finales del Libertador Simón Bolívar. La última muerte de Simón El Triste, con no más de 174 páginas, recrea los instantes postreros de la vida de Bolívar, su encuentro y su diálogo con su propia muerte y varios momentos de su vida de luchas y desengaños, de amores y desamores, de pérdidas y magras ganancias, de victorias y traiciones. Es un Bolívar humano que se da cuenta de que en verdad ha fracasado, que ha vivido intensamente y teme que muchos oportunistas y malvados se aprovechen de su obra para hacer el mal e invocando, falsamente, su nombre. Es un Bolívar pecador, virtuoso, apasionado y dueño de una personalidad avasallante, tal como lo describe este escritor. Fragmentos Eduardo Casanova, que actualmente reside en Mérida, y está ahora en Caracas para la presentación de su novela -mañana, a las 6:30 pm, en la librería Red Bookstore, en la primera avenida de Los Palos Grandes- hizo un intenso y prolijo trabajo de investigación para compilar la información veraz que le permitiera crear esta novela, que no es una obra más para su currículum vitae, sino un reto que lo acosaba desde hace muchísimos años. Es por eso que ha escrito, como lo evaluarán quienes lo lean, con una poetización íntimista y sentida, teniendo en cuenta el delicado compromiso. Y he aquí dos muestras que transcribimos, tomadas no al azar, entre las páginas 159 a 164, de ese Bolívar novelado: Después v e n d r í a n años terribles, años de derrotas y de triunfos, años de espera y desesperación, años de búsqueda y de esperanza o de rechazo y sinsabores. Batallas y acciones de guerra, una y mil veces los gritos de los lanceros y los gemidos de los heridos y los ojos muy fijos de la muertos que ya no verían la patria. Un camino de espigas y vidrio que sólo Simón Bolívar, el Libertador, podría haber recorrido. Un camino que pasaba por un rincón de traiciones y de intrigas y de tener que decir: "¡Soldados! Ayer ha sido un día de dolor para mi corazón. El general Piar fue ejecutado por sus crímenes de lesa patria, conspiración y deserción. Un tribunal justo y legal ha pronunciado la sentencia contra aquel desgraciado ciudadano, que embriagado con los favores de la fortuna, y por saciar su ambición, pretendió sepultar la patria entre sus ruinas. El general Piar, a la verdad, había hecho servicios importantes a la República, y aunque el curso de su conducta había sido siempre el de un faccioso, sus servicios fueron pródigamente recompensados por el Gobierno de Venezuela" - Después de haberse topado de nuevo con la muerte, después de que la muerte, no su muerte, lo burlara, el Libertador emprendió ese viaje final hacia su muerte desde Guaduas, el 11 de mayo de 1830. Ese día le mandó una carta muy breve a Manuelita, una carta de amante cansado, de hombre derrotado que sabe que de ahora en adelante ya no habrá sino dolor: "Tengo el gusto de decirte que voy muy bien y lleno de pena por tu aflicción y la mía por nuestra separación. Amor mío, mucho te amo, pero más te amaré si tienes ahora más que nunca mucho juicio. Cuidado con lo que haces, pues si no nos pierdes a ambos perdiéndote tú".
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